La formación del personal debe formar parte de la estrategia de negocio para la mejora de la gestión de la empresa, esta no debe aplicarse únicamente a los recién llegados a los que se les muestra la manera de llevar a cabo las rutinas diarias de su puesto de trabajo, sino a través de un plan de formación continua de todo el personal.
La seguridad es un ámbito en constante cambio –nuevas amenazas que conllevan nuevas y más eficaces medidas de protección-, en muchas ocasiones es complicado, incluso para los expertos, mantenerse al día, por lo que la formación continua del personal es imprescindible para conseguir los niveles deseables de seguridad.
La formación continua se ha revelado como uno de los métodos más eficaces no solo una disminución en los incidentes de seguridad, sino un aumento en la productividad.
el Objetivo: La cultura de la seguridad
Una plantilla que conozca el plan de seguridad de la empresa y que se sienta implicada en su implementación y mejora es la primera línea de seguridad y la más fuerte con la que puede contar cualquier organización.
Planificar, en la medida de lo posible, que sean los empleados que ya saben –incluso un departamento de formación dentro de la empresa- los que enseñen a otros y esto sea reconocido por parte de la empresa.
Es muy importante cada cuanto, cuando y donde se realiza la formación, hay que tener en cuenta que influye de manera crítica en la motivación, parte del éxito consiste en que la persona que va a recibir lo perciba como algo positivo para el mismo, no solo para la empresa.
La persona que impartirá la formación podrá preparar los contenidos en función de estos conocimientos iniciales y ser más eficaz con menos recursos.
Después de la formación en sí misma, es importante que existe lugares (intranet, páginas web de referencia) y documentación (en línea y/o en papel) que se puedan consultar en caso de duda y que no suponga una ruptura de la rutina.
No queremos que los empleados sepan más de seguridad –o por lo menos no solo eso-, queremos que sepan cómo actuar de forma segura en su rutina laboral. Un comercial, en principio, no tendría que saber cómo cifrar los documentos de contabilidad, pero si como conectarse con la empresa a través de una VPN.
Diferentes personas aprenden de diferente manera, no utilizar un único modo de aprendizaje, hacerlo variado: charlas, listas de correo, posters, unos completan a otros.
Cada canal tiene su publico objetivo, cada grupo se solapa levemente
Todos estos elementos tienen como fin principal que la seguridad se convierta en un hábito, integrado en las rutinas de trabajo, sin que suponga un esfuerzo suplementario.
A la formación también se aplican los ciclos de mejora de los planes de seguridad, es necesario evaluar el impacto real de la formación y si se detecta que no ha sido el esperado, buscar las causas y aplicar mejoras.
En el siguiente grafico se puede observar cómo se relacionan la formación y la productividad mediante el desarrollo de un plan de formación continua y mejora. Un empleado concienciado con la seguridad es un engranaje fundamental en la mejora de la seguridad.
