Es lo que comúnmente se conoce como red inalámbrica y permite la conexión a Internet sin cables. Es decir, la transmisión de la información se realiza por ondas, al igual que lo hace una radio o la televisión.
La utilización de este tipo de conexión ofrece innumerables ventajas asociadas a la movilidad, y está especialmente recomendado en las siguientes situaciones:
Debido a los posibles riesgos de seguridad que puede llevar consigo una red inalámbrica, se recomienda comprobar la necesidad de disponer de este tipo de red.
A la hora de instalar una red inalámbrica se debe tomar ciertas medidas para reducir los riesgos de un incidente de seguridad; como puede ser que personas ajenas accedan a tu información privada, que sea victima de un fraude, que utilicen su red para fines maliciosos - con las consideraciones legales que esto puede suponer - o simplemente que terceros consuman ancho de banda afectando al rendimiento.
Podemos disponer de redes WiFi con un nivel de seguridad más que aceptable si se utilizan correctamente los medios de protección disponibles.
Una red WiFi sin protección puede provocar que personas ajenas la usen para acceder a información privada o cometer algún fraude.
Para entender mejor como podemos asegurar nuestra red inalámbrica primero veremos como se realiza la conexión de un nuevo dispositivo a la misma.

Para asegurar la red se deberán proteger los diferentes pasos que se realizan durante la conexión del dispositivo al router. A continuación se proponen una serie de medidas que ayudan a proteger las redes inalámbricas:
Si necesita aclarar los términos más comunes relacionados con las redes inalámbricas puede acceder a la sección Conceptos básicos de red.